Sobre nosotros

Más de 80 años fabricando colchones en Costa Rica.

Fotografía histórica de la familia Alvarado frente al taller de colchones en Barrio México, 1939
Colchonería Alvarado Barrio México Año 1939

Nuestra historia

Más de 80 años fabricando colchones en Costa Rica.

La historia de Colchones Don Miguel comienza en 1939, cuando mi bisabuelo Daniel Alvarado inició la fabricación artesanal de colchones en Barrio México.

Con el paso de los años, el oficio continuó bajo el nombre de Colchonería Alvarado Hermanos, donde la siguiente generación mantuvo viva la tradición familiar.

Tiempo después, los hermanos decidieron continuar por caminos distintos. Mi abuelo Enrique Alvarado fundó Colchones Katia, empresa con la que siguió fabricando colchones personalizados y manteniendo el legado familiar.

Tras el fallecimiento de mi abuelo en 1999, mi abuela Vilma Villalta Suazo asumió la responsabilidad de continuar la empresa, manteniéndola activa durante muchos años con esfuerzo, disciplina y dedicación.

Más adelante mi tío Luis continuó con las operaciones, pero mi abuela siempre permaneció al frente del negocio, atendiendo clientes, realizando ventas y compartiendo la experiencia que había acumulado durante toda una vida.

Hoy tengo el orgullo de continuar ese legado con Colchones Don Miguel, preservando un oficio familiar que ha pasado de generación en generación durante más de ocho décadas.

Más de 80 años después, seguimos fabricando colchones con la misma dedicación con la que comenzó nuestra familia en 1939.

Vilma Villalta Suazo junto a un colchón fabricado en el taller

Un homenaje a mi abuela

Hay personas que mantienen viva una empresa.

Y hay personas que mantienen viva una tradición.

Mi abuela Vilma Villalta Suazo pertenece al segundo grupo.

Desde Colchones Katia hasta Colchones Don Miguel ha dedicado gran parte de su vida a este oficio.

Durante décadas ha atendido clientes, organizado pedidos, acompañado cada etapa de la empresa y transmitido sus conocimientos a las nuevas generaciones.

Hoy, a sus 79 años, continúa formando parte del negocio con la misma pasión de siempre.

Ella fue quien me enseñó este oficio y continúa enseñándome cada día. Más que fabricar colchones, me enseñó el valor del trabajo honesto, la responsabilidad y el respeto por cada cliente.

Esta historia no existiría sin ella.

— Miguel Segura, Colchones Don Miguel